sábado, 30 de abril de 2016

VOLUNTARIADO

La valoración del voluntariado es claramente positiva. En mi caso, he decidido realizarlo en una residencia de ancianos, pero es una residencia con una peculiaridad, las personas que hay allí son jesuitas lo cual incrementa su soledad. Son personas que deciden dedicar su vida a los demás, a labores como crear los primeros centros de formación profesional, a predicar por Japón, a la educación y orientación de personas… y ahora en su vejez nadie se acuerda de lo que han hecho, las visitas son algo muy ocasional y el estar solos hace que se metan tanto en sí mismos que se vuelven ‘sordos’, no quieren escuchar a nadie se meten en sí mismos lo cual hace que su salud empeore.
En las horas de voluntariado realizadas, salíamos de paseo con los que físicamente estaban en mejores condiciones, hablábamos con los que se sentían más solos y nos contaban historias de sus viajes a Japón, de su experiencia religiosa, de su juventud y su vida en general.

En este tipo de voluntariados te das cuenta de los fácil que es hacer feliz a una persona que tan solo necesita algo de compañía que necesita hablar y no sentirse olvidado en el mundo. Sin duda volveré a la residencia, la cara de felicidad, de ilusión que tenían estas personas al vernos hace imposible, desde un punto de vista humano, tratar el voluntariado desde una dimensión utilitarista.

No hay comentarios:

Publicar un comentario